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Espero os guste y pronto llenéis este espacio con vuestras creaciones. Petonets.

jueves, 19 de mayo de 2011

SEDA

S. E. D. A.           Ejercicio en clase               Andrea         Febrero 2010

D bostezó. Había dormido toda la noche de un tirón. De puro cansancio, después de un trabajo intenso y laborioso. Satisfecho. Todo a punto: el sol, los astros, los campos, los animales...  Pero tenía una cierta sensación de vacío. Sí, perfecto y autosuficiente, pero solo. Y aburrido.

Y pensó, “voy a crear un ser parecido a mí,  un poco menos dotado, no vaya a ser que...”  Y D se hizo una lista con las cualidades que debería poseer su creación.
-          Sabiduría, Inteligencia, Magnificencia, Potencia, Libertad, Independencia, Coraje,  Imposición, Dignidad, Autoridad, Decisión.

Y luego dudó. Aunque es omnisciente y omnipotente, D también duda, “habría que fabricarlo con algún defectillo, pero sin que él lo sepa, que se desinflará” Y así D hizo otra lista:
-          Impulsividad, Narcisismo, Megalomanía, Alopecia, Desidia, Uncontinencia, Rusticidad, Estulticia, Zafiedad.

Y finalmente creó a A. Y le añadió otro defectillo en forma de colgajo entre las piernas. No se sabía muy bien para qué servía y, además era bastante antiestético.

D y A se hicieron buenos amigos. D le dejaba ganar alguna vez las partidas de ajedrez y las de tres en raya. A se sentía honrado con la amistad condescendiente de D, pero le faltaba algo. D le veía jugar con su colgajo a todas horas. Y pensó: “no puede jugar solo todo el día, necesita compañía, un ser parecido sólo que más bello y delicado”

Y así, para satisfacer las necesidades de A, D creó a E. A colmaba de atenciones a E que parecía pequeña y frágil. E flotaba entre algodones, feliz y tranquila... durante un tiempo.  A quería jugar a todas las horas, se enfadaba cuando E no quería  y no le gustaba que E paseara sola.

Un día E salió a explorar por su cuenta más allá dela cueva y del jardín y conoció a S. elegante, versátil, imprevisible... En compañía de S descubrió  un mundo nuevo,  salió de los confines protegidos y exploró latitudes desconocidas.  Y hasta se atrevió a probar manjares que antes le estaban prohibidos por D, al que A nunca se había atrevido a contradecir.

Cuando E quiso  que A y S se conocieran, A balbuceó toda clase de disculpas. Pero al final cedió.  Juntos A, E y S se acercaron al huerto de las frutas prohibidas. Y se dieron el gran banquete.  Y D nunca se enteró. E se había encargado de distraerlo provocando una inundación río arriba, en la otra ladera de la montaña, que a D le costó mucho controlar. A pesar de ser omnipotente, E había llegado a un acuerdo con los castores, para que rompieran el dique y tuvieran ocupado a D.

A nunca  reconoció a E  su capacidad estratégica. Y D nunca llegó a sospechar semejante nivel de astucia y habilidad en E. Y así, por los siglos de los siglos.

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